El Maestro de Té y el Ronin
Un maestro de chado (el Camino de la Ceremonia), Tajima Kozo, fue retado a duelo por un ronin sin escrúpulos, quien estaba seguro de poder ganar muy fácilmente. Como no pudo rehuir el reto sin perder su honor, el maestro se preparó a morir.
Para esto llamó a un maestro de kenjutsu y le pidió le enseñara como morir con honor. "Tu intención es muy loable", dijo el experto "y tendré mucho gusto en ayudarte, pero antes, sírveme por favor una taza de té". Tajima, gustoso de tener la oportunidad de practicar sus habilidades, probablemente por última vez, estuvo totalmente absorto en la ceremonia de preparación del té, olvidando lo que le aguardaba. El experto, profundamente impresionado por el grado de serenidad de ese momento solemne, le dijo: "No hay necesidad que te enseñe como morir, tu concentración es tan grande que puedes permitirte enfrentar a cualquier maestro de espada. Cuando te enfrentes al ronin, imagina que estás a punto de servir el té a un invitado. Salúdalo con cortesía. Quítate tu manto, dóblalo cuidadosamente y pon tu abanico encima de él, exactamente como lo has hecho. Toma tu katana y levántala por encima de tu cabeza, pronta a golpear cuando tu oponente ataque. Concéntrate solamente en esta acción".
Tajima le agradeció y fue al lugar de la cita para el duelo. Siguiendo el consejo del experto, estuvo totalmente absorto en sí mismo, pensando que estaba a punto de servir el té a un amigo. Cuando levanto su espada por arriba de su cabeza, el ronin sintió que frente a él se encontraba un sujeto completamente diferente; no pudo ver la forma de rodearlo; Tajima le pareció tan sólido como una roca, sin miedos ni debilidades.
El ronin, desmoralizado por este comportamiento, tiró su katana y postrándose ante Tajima, humildemente pidió perdón por su inefable conducta.
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